Se ha vuelto viral en redes sociales el último diseño de cejas de Cristina Pedroche. A Cristina le encanta, pero es muy elevado el número de críticas y sois muchas las que me habéis pedido opinión. ¿Quién tiene razón?.
Si comparamos imágenes de Cristina Pedroche de hace unos años con las actuales, es fácil apreciar una evolución muy favorecedora en el diseño de sus cejas.
En sus inicios lucía unas cejas más finas y con un arco más marcado, siguiendo las tendencias de la época. Con el paso del tiempo, la transición ha sido hacia unas cejas más densas, con un inicio más poblado y una forma más natural.
Sin embargo, sus cejas siempre son uno de los rasgos más comentados en redes sociales, donde podemos encontrar opiniones muy críticas sobre ellas, llegando incluso a calificarlas de “demasiado anchas” o “exageradas”. Y aquí es donde vemos la importancia de un buen diseño y, sobre todo, de un asesoramiento personalizado.
Desde mi punto de vista, el grosor no es realmente el problema. De hecho, unas cejas pobladas pueden favorecer muchísimo si se adaptan correctamente al rostro. Lo que, en mi opinión, habría que pulir es la forma, ya que en algunas ocasiones el diseño resulta tan ancho que pierde naturalidad y puede dar un efecto demasiado compacto.
Pero creo que el aspecto que más perjudica el resultado no es el diseño en sí, sino la forma de trabajarlas y maquillarlas.
Si observamos fotografías suyas sin maquillaje, se aprecia que, aunque tiene una ceja naturalmente ancha, la densidad no es uniforme y existen pequeños huecos, probablemente consecuencia de las depilaciones intensas que fueron tendencia hace años. En un caso así, antes de depender del maquillaje, apostaría por mejorar la calidad y la cantidad del pelo con un sérum específico para cejas. Al fin y al cabo, si invertimos en sérums para cuidar la piel del rostro, ¿por qué no hacerlo también con nuestras cejas?.
En cuanto al maquillaje, en algunas ocasiones utiliza un tono demasiado claro para su cabello y su piel. Esto hace que la ceja se vea muy ancha, pero sin aportar la intensidad necesaria para potenciar la mirada, creando un contraste que, bajo mi punto de vista, resulta poco favorecedor.
En otras ocasiones ocurre justo lo contrario: el tono es el adecuado, pero en lugar de rellenar imitando el crecimiento natural del pelo mediante trazos finos, se aumenta visualmente el grosor marcando toda la ceja de forma uniforme. El resultado es demasiado sólido, con un acabado que recuerda más a un bloque de color que a una ceja natural.
Y, probablemente, el error que más llama mi atención es el inicio de la ceja. Marcarlo con la misma intensidad y oscuridad que el resto endurece mucho la expresión. Un inicio más difuminado, con una transición gradual hacia el cuerpo de la ceja, suele aportar mucha más naturalidad, suaviza las facciones y consigue una mirada mucho más armónica.
En todo caso, nunca debemos olvidar que una cosa es la opinión profesional y otra muy distinta la visión que cada persona tiene de sí misma. Al final, lo esencial es que cada persona esté encantada con su imagen.
Sonia Selbor (Agosto de 2026)